Casos como el cobarde asesinato de los reporteros y periodista Rubén Espinosa, y Nadia Vera, ocurrido recientemente son una vez más una muestra clara de la actual crisis de información que estamos atravesando.

Y es que, cabe hacer la aclaración que esto no está sucediendo únicamente en México, y no se debe a que gobierne tal o cual partido político o determinado gobernante en cierta región.

Sucesos como los ocurridos aquí en México, con los periodistas y fotógrafos, Rubén Espinosa, y Nadia Vera, o lo ocurrido con los 4 corresponsales; 3 de origen español y uno japonés, secuestrados en siria hace ya más de un mes, o el ya tan conocido y sonado caso de la periodista Carmen Aristegui, son una muestra clara de la crisis que atraviesan,  periodistas, reporteros, medios de información, grupos y organizaciones, que realmente están interesados en investigar, informar y dar a conocer acontecimientos y noticias cruciales de gran relevancia para la sociedad, así como en denunciar los actos criminales, corrupciones e injusticias en todo el orbe, mostrando a los verdaderos culpables de estos y no ya a grupos de criminales de poca monta,  que comparados con las grandes corporaciones, poderes facticos y políticos “profesionales”, cuya serie de crímenes, realmente opaca y deja ver a estos grupos criminales poco menos que como meros aficionados.

La crisis de información veraz, relevante y comprometida socialmente, se agudiza día con día y   contrario a lo que se suele creer, que debido a la cada vez mayor apertura y accesibilidad de la internet, estamos los individuos más y mejor informados, no obstante, la realidad muestra todo lo contrario, demostrando una vez más un problema que tiene raíz en una cuestión cualitativa más que de cantidad, ya que si bien gracias a la red de internet, contamos con una cantidad cada vez más abrumadora de información, esta es en su gran mayoría trivial, mundana e irrelevante, esto aunado a que la escasa información relevante y significativa, carece muchas de las veces de un análisis profundo, de investigación y objetividad.

Si bien existe en la red información de calidad y de gran valor social, hecha por individuos, grupos, y organizaciones realmente comprometidos con la difusión de la información, nos topamos con el problema de que no es sencillo acceder a ella para amplios sectores de la sociedad, sea esto por escasez económica, o de recursos y conocimiento requeridos para el manejo de la tecnología de internet.

Como si lo anteriormente descrito no fuera ya suficiente, la crisis de información relevante se agudiza debido a los intereses que mantienen las grandes corporaciones y empresas enfocadas en el sector de la trasmisión y (des)información de noticias, cuyo principal objetivo no es otro que la maximización de recursos económicos y mantener el control de amplios sectores de la sociedad.

Esto lo logran a través de la difusión de contenido basura, noticias sensacionalistas y de escasa relevancia, así como mediante la tergiversación de la información que transmiten. No olvidemos que es cada día más evidente que son estas mismas corporaciones quienes determinan lo que se ha de informar y de qué forma se hará, sea esto mediante la regulación o modificación de leyes que favorecen a sus intereses, ejerciendo su influencia y presión a en todos los niveles políticos y de gobierno, debido a su enorme influencia y poder. Su alcance, riqueza y poder que mantienen es tal, que son estos los que realmente determinan quien o que grupo ha de gobernar.

El caso actual del presidente de México, Peña Nieto y los grupos que detenta el poder, así como el obsceno gobierno y mandato del ex-primer Ministro italiano, Silvio Berlusconi, quien controlaba más del 90% de las cadenas televisiva de ese país, son clara muestra y no dejan ya lugar a duda, de la forma en que operan y ejercen su verdadero poder las grandes corporaciones que controlan y monopolizan la información mediática.

Volviendo al caso de los periodistas, fotógrafos, corresponsales etc., grupos y organizaciones comprometidos con la investigación, denuncia y la difusión de información relevante y de verdadero valor social,  quienes son víctimas de cobardes y lamentables casos de asesinatos, secuestro, tortura, así como de una cada vez mayor censura impuesta de manera directa por la línea editorial de los grandes medios de comunicación, o sea esta ya mediante una autocensura como único recurso para salvaguarda de su propia seguridad,

Nos encontramos entonces ante una realidad que apunta, como verdaderos responsables, no solo ya a políticos y gobernantes, encargados de administrar seguridad, si no a estas grandes corporaciones empresariales que controlan los medios de comunicación,

Cuyos intereses se contraponen al trabajo realizado por los verdaderos periodistas, grupos y organizaciones difusores de información, cuya labor no solo no interesa, si no, que desfavorece a políticos, gobiernos y poderes facticos que se valen de los medios para mantener el control de la población.

Apuntemos pues a los verdaderos culpables de la actual crisis que atraviesa la difusión de información.

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