En el  actual sistema partidista en México, donde los principales partidos políticos como, PRI, PAN, PRD, representan básicamente lo mismo -bueno excepto el VERDE y el PANAL, esos son peores aun- es decir velar por los intereses de las elites, los grandes empresarios, accionistas y corporaciones y claro esta sus propios intereses personales y de partido, no debemos los ciudadanos creer que mediante la supuesta democracia partidista, que nos brinda la oportunidad de  poder elegir a nuestros verdugos cada 3 años en la elecciones locales y cada 6 en las elecciones presidenciales, lograremos mediante la llegada al poder de alguno de los partidos antes mencionados,  un cambio capaz de mejorar nuestras condiciones de vida y dar solución a algunos de los graves problemas que desde hace tiempo venimos padeciendo.

Se necesita un cambio real, desde nosotros como ciudadanos, asumir nuestra responsabilidad y dejar de creer que esos Políticos pseudo-profesionales por sí mismos serán quienes  habrán de resolver nuestros problemas y mejoraran nuestras condiciones de vida.

Hay que darse cuenta que la política real y efectiva, no es la partidocracia, es decir no son los partidos ni sus representantes, o al menos no son los que actualmente detentan el poder, quienes representan la política que realmente necesitamos como ciudadanos.

Debemos entender que una de las maneras más efectivas que tenemos de hacer valer nuestros derechos, es mediante la acción organizada y en grupo, y que es mediante el análisis exhaustivo de los problemas y fenómenos que  hoy día padecemos, y atendiendo estos de  manera desmitificadora, racional y objetiva, que los ciudadanos comprendemos cual es la mejor manera de abordar los mismo.  Y es así como mediante una participación activa, bien informada y de grupo se es capaz de tomar parte de las decisiones políticas que afectan al pueblo entero.

En el caso del problema actual de la delincuencia organizada en México, sabemos bien que si esta se ha fortalecido y crecido tanto en número de integrantes, poder económico e influencia así como en una escalada de violencia cada vez más sanguinaria y desprovista de cualquier consideración humana, es debido precisamente a la producción, trasiego y venta de droga.

Actualmente no es solo el mercado norteamericano el que se disputan las bandas rivales, que si bien es cierto es el que mejor paga, hoy día existe un consumo cada vez mayor dentro de los propios limites del territorio mexicano, es por eso que la violencia se a expandido a lugares donde anteriormente no se daba este fenómeno, o mejor dicho, no se daba de manera tan grave como en los estados y ciudades fronterizas.

“El fenómeno de la droga tiene que ver con un asunto de salud pública y no con uno de seguridad”, no es mediante la prohibición  ni designando como substancias ilegales o prohibidas a ciertas plantas, substancias, composición química y sus derivados, ni mediante la condena,  persecución y castigo a los consumidores, como se disminuirá el fenómeno de la drogadicción, y creo que para esto nos sobran pruebas, hace ya cuantos años que los Estados Unidos de Norteamérica, le declararon la guerra a la drogas, y siguiendo este ejemplo el ex presidente de México,  Felipe calderón, comenzó una supuesta guerra contra el narcotráfico, que no solo a costado mas de 60,000 muertes, si no que a aumentado la violencia, se a diversificado el crimen organizado hacia otros delitos, robo, secuestro, extorción,  y lo que es el ejemplo más notorio de cómo esta política ha sido un rotundo fracaso, es que el consumo de drogas y la cantidad de drogadictos ha ido en constante  aumento.

Debemos afrontar el fenómeno  de las adicciones desde una óptica médica, científica y psicológica,  entendiendo que las adicciones van más allá que  una mera dependencia a  consumir  determinadas substancias

Entendiendo esta como  una necesidad física y psicológica hacia determinados estímulos, que pueden ser obtenidos mediante el consumo de determinadas substancias o llevando a cabo determinadas actividades o experiencias, mediante lo cual se busca la obtención de placer y bienestar o paliar alguna deficiencia o carencia psicofisiológica. Presentando  como  principal característica el que los individuos que la padezcan, no tienen control sobre tal dependencia.

La manera de abordar el fenómeno de las adicciones desde esta óptica nos ayuda a dilucidar la  grave contradicción  existente entre una política prohibitiva y punitiva que busca resolver un fenómeno tan complejo, sin atender el hecho de que es precisamente por la carencia racional y de control que manifiesta aquel que padece una adicción, y que bajo ninguna que ninguna política o ley  encaminada a castigar de manera más severa esta conducta, servirá para disuadir a una persona en su objetivo de obtener dicha substancia o estimulo.

 Solo mediante la despenalización general de las sustancias consideradas jurídicamente como adictivas –y puesto que como bien sabemos el problema no se trata sobre la  existencia de  ciertas substancias que provocan adicción, si no que existen determinados factores psicológicos, culturales y sociales así como cierta predisposición por parte de algunos individuo,  los que hacen que una persona se vuelva dependiente a experimentar determinado estimulo de manera irracional y sin control alguno, así si bien todas las personas precisamos de alimentos para vivir, además de que la mayoría experimentamos  mediante la ingesta de estos un placer y bienestar, no por ello todos nos volvemos adictos a la comida.- y con programas de salud multidisciplinarios, enfocados en brindar apoyo a quienes presentan un problema de adicción sea esta debido a  una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación,  así como la desmitificación de las adicciones mediante investigaciones científicas que ayuden a dilucidar mejor este fenómeno su  prevención y tratamiento de las mismas, será como podremos abordar un problema tan complejo y de tales dimensiones.

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