La educación sigue siendo lo mismo desde su creación,  una herramienta para formar trabajadores útiles al sistema y una herramienta útil para que la cultura permanezca siempre igual  y siempre se repita. Lo cual es conservar la estructura actual de la sociedad.

Y ya sabemos que es lo que el sistema necesita; personas adoctrinadas, dóciles y fáciles de manipular que generen mayor riqueza para las elites, políticos, empresarios y grandes corporaciones que detentan el poder.

Es por ello que el modelo educativo actual, sigue regido por un sistema basado en el modelo de producción industrial en cadena de montaje; la educación de un niño comparable a la fabricación de un producto, por lo tanto requiere de una serie de pasos determinados en un orden de tiempo específico, separando a los niños por generaciones en grados escolares, donde en cada una de estas etapas se trabaja sobre determinados elementos, contenidos que deberán asegurar el éxito pensados minuciosamente por un experto.

En esta cadena una persona estará a cargo de una pequeña parte de este proceso,  sin embargo insuficiente para conocer al mecanismo en su totalidad y mucho menos a las personas en profundidad. Un docente por año – por materia – cada 30 o 40 alumnos volviendo el proceso completamente mecánico.

La escuela pensada como una fabrica de ciudadanos obedientes,  transformando  a los individuos en seres individualistas, consumistas y eficaces, donde poco a poco las personas se convierten en números, calificaciones y estadísticas, donde las exigencias y presiones del sistema terminan deshumanizándonos a todos.

Escuela no es sinónimo de educación. Podrá ser un viejo mapa a la sabiduría, pero la educación es el territorio donde todo el aprendizaje sucede, esto es en la vida diaria.  

 

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