La forma en que aparentemente se distorsiona el tiempo en  los sueños, parece desafiar toda lógica, así lo que debiera durar solo una fracción de segundos en ciertos sueños en particular que se encuentran de alguna manera conectados –al menos en parte- con la realidad, y cuyo tema principal del sueño es un suceso que tiene que ver con la vigilia, y que sin  embargo pareciera que antes de acontecer dicho suceso –quizá fracciones de segundos antes- en el sueño se suceden distintas imágenes, sonidos, diálogos e incluso toda una historia bien articulada, cuyo motivo principal es el acontecimiento que esta sucediendo en la realidad –o que acaso esta por suceder- siendo este la mayoría de las veces algo bastante trivial y cotidiano; la caída de un objeto en nuestra recamara, el golpeteo llamando a la puerta, el sonar de una alarma o el timbre del teléfono.

Obviamente parece haber un patrón bastante bien definido aquí, con lo cual se podría argumentar se encuentra la respuesta a todo esto, respuesta por demás razonable y bastante simple, y es que por lo menos tres de estos acontecimientos se prolongan durante un lapso de tiempo suficiente como para que en un estado de sueño profundo, conocido como la fase del sueño MOR (Movimientos oculares rápidos) donde se pueden dar los sueños entremezclados con factores propios de la realidad inmediata, como, el sonido creado por objetos de la habitación, los sonidos de la calle, el cantar de las aves, los murmullos de la gente, y claro esta acontecimientos como los mencionados anteriormente;  el toqueteo de la puerta, el timbrar del teléfono o el sonar de una alarma.

Hasta aquí todo pareciera encajar perfectamente en un sentido lógico, dado que  los acontecimientos antes mencionados,  duran un periodo de tiempo suficiente como para permitir que se desarrolle en el sueño una pequeña historia relacionad con estos.

Ahora bien detengámonos un momento a pensar si existe alguna forma de saber la duración exacta de este hecho externo al sueño y que participa de la realidad.

No bien solo revisar los dos primeros hechos nos daremos cuenta de que hay una manera por demás sencilla de saber la duración que tienen los mismos, ya que en ambos participa un sujeto más, al cual simple y llanamente se le puede preguntar acerca del tiempo aproximado que lleva este sujeto en espera de respuesta nuestra.

De esta manera podríamos saber mediante este sujeto, cuya acción era el principal motivo de la trama en nuestro sueño, si lleva ya el tiempo suficiente como para haber permitido hilvanar  y desarrollar una pequeña historia onírica. Y es aquí donde radica mi extrañeza, acerca de la percepción, manipulación y deformación del tiempo en esta fase particular del sueño.

Voy por lo tanto a compartir una pequeña anécdota relacionada con este extraño y complejo fenómeno de la psique humana, que es la capacidad de soñar, más cuando este se da motivado por un acontecimiento externo que participa de la realidad. A lo que e dado en llamar “motivación onírica externa”.

Mientras me encontraba en esta fase del sueño MOR, que es la quinta y ultima fase de las etapas del sueño. Es en esta fase en que se dan los ensueños vividos de calidad narrativa.  Estos ensueños se caracterizan por ser emotivos y realistas. Esto se ha comprobado de varias maneras, por ejemplo el movimiento MOR se ha correlacionado con el movimiento ocular que se daría si el sueño fuese una situación real. Además esta es la única fase en la que, al despertar al individuo este reporta haber estado soñando

Me encontraba reunido con varios integrantes de mi familia, entre ellos mi madre, mi hermana, mi hermano mayor y su esposa,  en la sala de estar, de la que debiera ser la casa de mi hermano mayor, que si bien no tiene relación alguna con la que es su casa en realidad, sabia claramente que esta era su casa, ya que mi madre mi hermana y yo nos encontrábamos aparentemente de visita ahí.

Pero acontecía algo raro, esta no era una simple visita de cortesía;  si no que se daba como motivo de alarma por algo extraño y anormal que estaba sucediendo y que tenía algo que ver con los teléfonos móviles. Al parecer estos estallaban sin previo aviso, causando graves lesiones e incluso la muerte.

Esto lo sabíamos sí bien, no como una información oficial o dada a conocer por los medios, teníamos certeza de ello, ya que había una especie de pánico generalizado en las calles, las personas no dejaban de hablar de esto, incluso se comentaba sobre  algo ocurrido en una escuela, donde había varios niños gravemente heridos. Se hablaba de personas o algún grupo extremista, que estaba atrás de todo esto.  Sabíamos que si estos teléfonos estallaban de pronto y causaban semejante daño, no era por una anomalía interna o defecto de fabricación, si no que en el interior de estos se hallaban rastros de pólvora y de mas elementos propios de explosivos. 

Aun y a pesar de saber esto, varios de nosotros aun conservábamos  nuestros móviles, -el cual sin embrago yo mantenía a cierta distancia en el suelo, pero dentro de la casa y a pocos centímetros de mí-. El motivo exacto por el cual necesitábamos permanecer con ellos, no era bien comprendido por mí, pero sabia que era algo relacionado a lo esencial de la comunicación entre nosotros en esos momentos.

Sin embargo experimentaba una fuerte angustia ya que si bien sabía que era necesario llevar conmigo este aparato, no olvidaba el hecho de que en cualquier momento este podía estallar y causarme graves lesiones e incluso la muerte. Por si fuera poco en ese momento teníamos que partir en un vehículo Lo cual nos exponía aún más, ya que el estallido de uno solo de estos aparatos, traería  consigo graves consecuencias para todos.

Nos dirigimos a una gran tienda de mercado para hacernos de víveres, sin embargo el trayecto no fue nada fácil, ya que además  del pánico generalizado, la esposa de mi hermano, quien era la que se encontraba en esos momentos al volante del vehículo, lo hacia a gran velocidad y de una manera por demás peligrosa, casi suicida. Yo me encontraba dando tumbos en la parte trasera del vehículo, por momentos  casi a punto de salir rodando del mismo, el  llamarle la atención al conductor para que disminuyera la velocidad, solo provoco disgusto y empeoro la manera en que hasta ese momento conducía.

Al llegar a la gran tienda de mercado teníamos que sepáranos,  en ese momento yo me encontraba bastante a disgusto y molesto, pero no era ya nada relacionado con el peligro que pudieran representar los teléfonos móviles, esto no era ya más, el motivo central del sueño, Si bien aun me encontraba con algunos miembros de mi familia.

Me sentía un poco  molesto  ya que además de que siempre me ha resultado tediosa y agobiante la visita a estas enormes e impersonales tiendas, sentía que tenía cosas más importantes que hacer, sin embargo era yo, el que tenia que llevar a mi familia devuelta a casa después de hacer las compras. 

Le entregaba a mi madre un teléfono, -ya que debido a que ella se toma bastante tiempo haciendo las compras; comparando precios y productos, así como la calidad de los mismos-, motivo por el cual yo iría a hacer otras cosas, para después comunicarme con y saber donde se encontraba para recogerla.

Fue en el preciso momento en que yo entregaba el teléfono a mi madre cuando desperté abruptamente…

Era mi teléfono  el que estaba sonando, del otro lado de la línea se encontraba el Ingeniero Pedro, que me hablaba por un asunto relacionado con el trabajo, nada importante un asunto por demás trivial.

Antes de colgar le pregunte al Ingeniero si me había marcado antes, y si llevaba ya rato timbrando el teléfono en espera de recibir respuesta de mi parte.

El algo indiferente, me contesto que no, que a lo sumo había timbrado el teléfono un par de veces, cuando de inmediato conteste.

 

Orionetx. 

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