Quiero reproducir aquí un extracto de la columna publicada por Román Munguía Huato, el día jueves 7 de junio del 2012. En el periódico, milenio, Jalisco. -El titulo de la columna hace alusión a La Masacre del Jueves de Corpus o La Masacre de Corpus Christi, ocurrida en la Ciudad de México, el 10 de junio de 1971cuando una manifestación estudiantil en apoyo a los estudiantes de, Monterrey,  fue violentamente reprimida por un grupo  paramilitar al servicio del estado llamado “Los Halcones”.

Esto con relación al activismo que ha resurgido en los últimos días, encabezado por  los jóvenes, estudiantes en su mayoría, que conforman la organización “yo soy 132”, misma que ha movilizado a miles de jóvenes para alzar la voz en contra de la censura, la intolerancia, manipulación y desinformación de los medios de comunicación,  encabezado por el monopolio-duopolio, “Televisa-Tv azteca”, en México, así como pugnar por un verdadera democracia.

Sin embargo considero oportuno que sean estos mismos jóvenes, muchos de ellos estudiantes pertenecientes a la universidad de Guadalajara; la universidad publica en el estado de Jalisco, los primeros en denunciar el gran cacicazgo y la antidemocracia que se da al interior mismo de esta casa de estudio.

El poder caciquil en la Universidad de Guadalajara se sostiene sobre cuatro grandes pilares corporativos: el Consejo General Universitario (CGU), la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara (STAUdeG) y el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Guadalajara (SUTUdeG). Por supuesto, ninguno de estos pilares corporativos detenta ninguna legitimidad política, pues en la UdeG no existe, por desgracia, ningún espacio democrático donde los estudiantes y maestros puedan decidir nada sobre la vida institucional. Hay decenas de ejemplos de la manipulación e intolerancia caciquil, por ejemplo, los medios “informativos” universitarios están totalmente cerrados a las voces críticas estudiantiles y magisteriales. Dan pena ajena cuando pregonan exhortando a la democracia gubernamental y a la participación ciudadana…..

Este poder autoritario-corporativo en manos del ex rector Raúl Padilla López es casi un poder monolítico y omnipresente; no se mueve ninguna hoja del árbol sin su consentimiento. Dicho de otra manera, parafraseando al absolutismo político el ex rector puede decir sin rubor alguno: “La universidad soy yo”. El séquito cortesano es tan grande en la universidad, y fuera de ella (intelectuales orgánicos locales y nacionales, funcionarios gubernamentales, periodistas, etcétera), que puede movilizar a decenas de miles de estudiantes, maestros y empleados en marchas de acarreados aborregados. El cacique tiene un verdadero ejército de operadores políticos insertos en organismos no gubernamentales, sindicatos de empleados públicos, medios de comunicación, partidos políticos, etcétera. La FEU está vinculada al priismo y al perredismo local, este último controlado por el poder caciquil. Por la FEU han pasado varios políticos locales, incluido Sandoval Díaz. Por supuesto, ni los sindicatos patronales ni el CGU ni la FEU, representan los intereses de sus sectores respectivos. Por ejemplo, esta última jamás ha cuestionado el gravísimo problema de las decenas de miles de jóvenes estudiantes rechazados por la institución educativa, ni mucho menos, ni siquiera en sueños ha criticado el caciquismo ni la antidemocracia universitaria. Muchos de los “dirigentes” de la FEU han sido o son políticos: Leopoldo Pérez Magaña fue presidente de la FEU de 1998 a 2001, es secretario de Desarrollo Social en Guadalajara; Ricardo Villanueva Lomelí fue presidente de la FEU de 2001 a 2004, hoy es asesor y mano derecha de Sandoval Díaz; Carlos Corona fue presidente de la FEU de 2004 a 2007, fue secretario general del Congreso y fue precandidato a diputado federal por el PRI por el distrito 12; César Ruvalcaba Gómez fue secretario general de la FEU 2007-2010, hoy es líder de los jóvenes priistas de Guadalajara. Es muy cierto que ninguna institución social o educativa como la universidad es apolítica, pero no debe existir ninguna manipulación hacia intereses partidistas sobre la base de la corrupción en el uso indebido de su presupuesto financiero. ¡Qué vivan los estudiantes!, también cantaba el gran Víctor Jara.

Posdata. Quiero denunciar las amenazas a Enrique Cuevas –integrante del Colectivo de Reflexión Universitario (CRU) y profesor del Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas (CUCEA)– por el delegado sindical Martín Villalobos, del STAUdeG

Anuncios